Galvanizado y resistencia a la corrosión: comparativa frente a otros tratamientos | Grupo Hierros Alfonso

Galvanizado y resistencia a la corrosión: comparativa frente a otros tratamientos

No es un hecho generalizado, pero cuando una estructura metálica falla, casi siempre es por culpa de la corrosión. Y si el acero no está bien protegido, no existe ningún cálculo estructural que pueda compensar el deterioro que provoca la intemperie con el paso del tiempo. ¿Y por qué te decimos esto? Pues muy fácil: porque elegir el tratamiento anticorrosivo adecuado se termina convirtiendo en una decisión estratégica. En Grupo Hierros Alfonso sabemos de primera mano de qué estamos hablando, dado que le ofrecemos a nuestros clientes la posibilidad de suministrar acero ya galvanizado, listo para entrar en obra o producción con todas las garantías.

Motivos para galvanizar


El galvanizado en caliente es un proceso que consiste en sumergir el acero en un crisol de zinc fundido a más de 440 °C. Al formarse, la capa metálica no se convierte únicamente en una película superficial: hablamos de una aleación metalúrgica que se fusiona con el acero y lo protege frente al oxígeno, la humedad, los productos químicos y otros agentes agresivos.

Desde el punto de vista técnico, el galvanizado ofrece una protección de tipo catódico. Esto significa que, en caso de daño superficial, el zinc sigue protegiendo al acero mediante un proceso de sacrificio electroquímico. Esa capacidad de “autorregeneración†es la diferencia más relevante frente a otros sistemas.


Comparación del galvanizado con otros tratamientos


  • Pintura anticorrosiva: Se utiliza mucho por su bajo coste inicial, pero la pintura sufre mucho frente a la abrasión y requiere repintados periódicos. Es una mera protección de barrera y cualquier arañazo o fallo de adherencia deja al acero expuesto.
  • Recubrimientos epoxi o poliuretano: Son sistemas de alto rendimiento, especialmente útiles en ambientes químicos. Eso sí, su aplicación exige una preparación muy precisa de la superficie y un control estricto del espesor. Tienen buena resistencia química, pero escasa capacidad catódica.
  • Galvanizado en frío: consiste en aplicar pintura rica en zinc, normalmente mediante spray o con una brocha. Aunque puede ofrecer cierta protección catódica, nunca alcanza la durabilidad del galvanizado en caliente, y no es recomendable en exteriores o condiciones severas.

Frente a todos ellos, nuestro servicio de galvanizado en caliente se erige como el único sistema que combina durabilidad estructural (hasta 50 años sin mantenimiento en ambientes rurales, según ISO 14713), protección catódica completa, resistencia a impactos y un excelente comportamiento frente a ralladuras, polvo y grasa. Y, además, con una estética metálica uniforme muy apreciada en arquitectura industrial.


Lo suministramos preparado para durar


En Grupo Hierros Alfonso integramos el galvanizado como parte de un proceso industrial completo. Si necesitas acero estructural cortado, mecanizado o taladrado, te lo suministramos ya galvanizado, con trazabilidad, certificado de conformidad y listo para su uso. Así ahorras tiempo, evitas subcontrataciones innecesarias y reduces errores en montaje.
Sus aplicaciones son numerosas y se adapta a: 

  • Estructuras metálicas para exteriores
  • Piezas industriales
  • Elementos constructivos
Para todas ellas, el galvanizado en caliente sigue siendo la opción más fiable y rentable a largo plazo, así que ya no deberías tener dudas al respecto: si aspiras a trabajar con acero galvanizado que no te dé sorpresas, debes contactar con nuestro equipo y dejar que te ayudemos a gestionar las mejores construcciones.Â